Alonso, entre la leyenda de Mónaco y la esperanza de 2026

Se acerca el Gran Premio de Mónaco, una de esas fechas marcadas en rojo tanto en el calendario de la Fórmula 1 como en la agenda personal de Fernando Alonso y Aston Martin. Mientras las calles del Principado se preparan para recibir al Gran Circo, con previsiones de lluvia que podrían añadir dramatismo al fin de semana, la figura del piloto asturiano emerge con una relevancia especial. No es solo la búsqueda de esa ansiada victoria número 33; es la historia viva de un piloto que guarda en su palmarés hitos difícilmente igualables en el trazado más icónico, glamuroso y técnico del mundial.

El circuito urbano de Montecarlo, joya de la ‘Triple Corona’ junto a Indianápolis y Le Mans, ha visto a 36 ganadores diferentes en sus 68 ediciones. Aunque Ayrton Senna reina en el historial con seis victorias, seguido por las cinco de Michael Schumacher y Graham Hill, Fernando Alonso posee un récord singular que habla de su excepcional capacidad de adaptación, una cualidad que sigue demostrando hoy en día.

Un récord único en la historia

El bicampeón español ostenta un privilegio que ningún otro piloto ha logrado replicar en la historia de la competición: ganar en las calles del Principado en años consecutivos con dos escuderías diferentes. Su primera conquista llegó en 2006, el año de su segundo título mundial con Renault. Apenas un año después, en 2007, repitió la gesta, esta vez al volante de un McLaren.

Aquella victoria de 2007 no fue una más; supuso el inicio de las hostilidades internas con un Lewis Hamilton que, pese a ser un recién llegado, ya apretaba con fuerza. Para poner en perspectiva la magnitud de este logro, basta mirar a otras leyendas: Graham Hill ganó con BRM y Lotus, pero con tres años de diferencia. Schumacher triunfó con Benetton y Ferrari, pero con un año de sequía entre medias. La capacidad de Alonso para cambiar de monoplaza y dominar inmediatamente en el circuito más exigente para las manos del piloto sigue siendo un argumento de peso frente a quienes cuestionan su vigencia por la edad.

Luces y sombras en el Principado

La relación de Alonso con Mónaco también incluye capítulos de épica y frustración. El asturiano forma parte del selecto grupo de pilotos que han protagonizado las mayores remontadas en este trazado, donde adelantar es casi una utopía. En 2010, durante su primer año vestido de rojo Ferrari, un accidente en los libres 3 le impidió disputar la clasificación. Saliendo desde la última posición (24º), logró escalar hasta una meritoria sexta plaza, una hazaña numérica solo comparable a las de Andrea Adamich, Guy Edwards y Eric Bernard en décadas pasadas.

Sin embargo, el túnel de Mónaco también guarda recuerdos amargos. En 2004, una maniobra injustificada de Ralf Schumacher mientras iba a ser doblado con el coche de seguridad en pista privó a Alonso de lo que habría sido su primer podio en el Principado.

El horizonte de 2026: ¿La última gran oportunidad?

Más allá de la mística de Mónaco, la mirada de Fernando Alonso está puesta en el futuro a largo plazo. Tras dos décadas persiguiendo su tercer título, el proyecto de Aston Martin para 2026 se perfila como la oportunidad definitiva que tanto ha esperado. Su carrera, tras los títulos con Renault, ha estado marcada por decisiones de equipo complicadas, coches poco fiables y una dosis de mala fortuna que le impidió coronarse de nuevo con McLaren o Ferrari.

Desde su regreso a la categoría reina en 2021, el español ha batallado principalmente en la zona media, logrando podios esporádicos y puntos valiosos. Aunque Aston Martin sorprendió en 2025 con un ritmo inicial prometedor, el resto de la parrilla terminó por darles caza. No obstante, voces autorizadas como Damon Hill sugieren que el escenario está cambiando. La llegada de Honda como motorista exclusivo y la incorporación del genial Adrian Newey, quien ya ha dejado ver pinceladas de sus nuevos conceptos de diseño, han disparado las expectativas.

El optimismo regresa: recuerdos de Maranello

Durante la presentación del monoplaza de Aston Martin para 2026, Alonso, a sus 44 años, se mostró más optimista que nunca. Al ser preguntado por Sky Sports si sentía una ilusión comparable a la de sus días en Ferrari, el piloto no dudó: “Sí, creo que sí”.

“Siento que es un momento crucial en el proyecto de Aston Martin. Por fin tenemos nuestras instalaciones terminadas y el túnel de viento operativo, diseñando el coche nosotros mismos sin depender de terceros”, explicó el asturiano. Además, destacó un hito técnico clave: la fabricación de su propia caja de cambios, lo que les otorga libertad total en el diseño, sumado a la integración de Honda. “El mayor desafío ahora es unir todas las piezas y gestionar los tiempos, especialmente para mí. Venimos de ser séptimos en el campeonato de constructores; hay que caminar antes de correr, pero queremos ganar y pelear por cosas grandes lo antes posible”.

Esta renovada esperanza inevitablemente trae a la memoria su etapa en Ferrari, donde el título se le escapó entre los dedos. Perdió el mundial de 2010 por cuatro puntos y el de 2012 por solo tres, ambos contra Sebastian Vettel. A pesar de las críticas de la época, Ferrari siempre defendió a su piloto, pero la realidad técnica se impuso: desde entonces, Alonso no ha tenido un coche verdaderamente capaz de luchar por el campeonato.

Con la normativa de 2026, Aston Martin promete darle por fin las herramientas necesarias. El tiempo no juega a su favor, pero la ambición del español permanece intacta. Alonso ha dejado claro que decidirá su futuro más allá de esta temporada a finales de año, pero la combinación de su experiencia histórica en circuitos como Mónaco y las nuevas armas tecnológicas de su equipo invitan a soñar con que la 33 —y quizás algo más— esté más cerca que nunca.